Las sirenas cantan a la luna llantos y alegrías,
atraen incautos que caen en sus manos hasta el fondo de un mar sin fin.
Buscan compañía y solo encuentran un camino baldío,
acompañadas de parejas que siempre mueren en sus brazos.
Voces que cantan melancolía, que esperan que cada vez sea distinta.
Solas.
Sirenas cuyo amor no correspondido las convierte en espuma de mar.
Las sirenas no cantan canciones de atracción,
lloran con palabras el anhelo de un sol, de ser la luna.
Ser el reflejo de aquello que aman y esperan.
Las sirenas inertes, bellas ninfas, que esperan que unos labios cálidos las hagan reales.
Las sirenas no cantan canciones de atracción,
las sirenas cantan sus propia soledad,
se refugian en un sonido que parece devolverle el viento.

Las sirenas cantan su propio corazón.












